La alimentación sana en los niños

“Un niño gordito es un niño sano” es una frase que se escuchaba muy frecuentemente hace algunos años. En la actualidad, esta frase ha cambiado por “un niño gordito, será un adulto con enfermedades degenerativas”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el sobrepeso y obesidad son definidos como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que supone un riesgo para la salud”.

La prevalencia de obesidad infantil a nivel mundial ha ido en aumento en los últimos tiempos, sobre todo en países de bajos y medianos recursos. Las principales causas de esta epidemia, además del factor genético, son dos: un desbalance energético por la ingesta excesiva de alimentos con un alto contenido calórico (alimentos industrializados ricos en grasas saturadas, azúcares, sodio y componentes químicos, y pobres en vitaminas, minerales y nutrientes saludables), y un alto nivel de sedentarismo por el aumento de tecnologías, el cambio de los modos de transporte y el aumento de la inseguridad en las calles, lo cual ha reducido la práctica de actividad física frecuente.

El exceso de peso en los niños y adolescentes implica graves consecuencias tanto a corto como a largo plazo. Las enfermedades que a menudo se presentan en la edad adulta, a causa de la obesidad en la infancia, son las cardiovasculares, la Diabetes Mellitus, los trastornos del aparato locomotor y ciertos tipos de cáncer.

Sin embargo, el sobrepeso, la obesidad infantil y las enfermedades consecuentes, son en gran medida prevenibles.

El objetivo de la prevención es lograr un estilo de vida saludable que perdure toda la vida. Las recomendaciones generales para evitar el exceso de peso en niños y adolescentes son: aumentar el consumo de frutas y verduras, reducir el consumo de grasas saturadas y sustituirlas en gran medida por grasas insaturadas, reducir la ingesta de alimentos y bebidas ricas en azúcares y aumentar la práctica de actividad física (un mínimo de 60 minutos diarios).

Se debe tener en cuenta que es en la infancia cuando se adquieren los hábitos saludables de alimentación. Por lo tanto, los padres y los maestros juegan un rol fundamental, ya que pueden influir de manera positiva en el comportamiento dietético de los niños. Asimismo, se debe considerar que cada niño es un caso particular, por lo que es recomendable seguir un plan dietético personalizado según sus necesidades.

Publimetro.pe / Blog Buen Bocado. Autora Jackelyn Friedman