Imponiendo límites a los niños

Para educar de manera eficaz a los niños debemos marcar las reglas con el objetivo de cumplirlas. El secreto es hacerlo de manera coherente y con firmeza. Una de las consecuencias educativas de una falta de habilidad a la hora de establecer las reglas y de marcar los límites puede ser la falta de respeto, que se produce cuando hablamos demasiado, exageramos en la emoción, y en muchos casos, nos equivocamos en nuestra forma de expresar con claridad lo que queremos o lo hacemos con demasiada autoridad. Cuando necesitamos decir a los niños que deben hacer algo y “ahora”, debemos tener en cuenta algunos consejos básicos: Objetividad.- Es frecuente escuchar en nosotros mismos expresiones como ‘Pórtate bien’, ‘sé bueno’, o ‘no hagas eso’. Los niños nos entenderán mejor si marcamos nuestras normas de una forma más concreta. Un límite bien especificado con frases cortas y órdenes precisas, suele ser claro para un niño. Opciones.- En muchos casos, podemos dar a los niños una oportunidad limitada para decidir como cumplir sus órdenes. La libertad de elección hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: “tienes que limpiar tu lugar de trabajo”. ¿Lo quieres hacer ahora o después del recreo?’. Esta es una forma más fácil y rápida de dar dos opciones a un niño para que haga exactamente lo que queremos. Ten firmeza.- En cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Por ejemplo: ‘Siéntate y quédate en tu lugar”. Los límites firmes se aplican mejor con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio en el rostro. La firmeza está entre lo ligero y lo autoritario. Destaca lo positivo.- Los niños son más receptivos al hacer lo que se les ordena cuando reciben refuerzos positivos. Algunas represiones directas como el ‘no’, dicen a un niño que es inaceptable su actuación, pero no explica qué comportamiento es el apropiado. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer (‘habla bajo’) antes de lo que no debe hacer (‘No grites’). Guarda distancias.- Cuando decimos ‘quiero que te sientes ahora mismo y te pongas a trabajar”, estamos creando una lucha de poder personal con los niños. Una buena estrategia es plantear la regla de una forma más impersonal. Por ejemplo: “mira como todos tus compañeros están sentados y trabajando”. Explica el porqué.- Cuando un niño entiende el motivo de una regla como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño porqué tiene que obedecer. Entendiendo la razón, los niños pueden desarrollar valores internos de conducta o comportamiento y crear su propia conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifiesta la razón en pocas palabras. Por ejemplo: ‘No golpees a tus compañeros, eso les causa daño’. Sugiere una alternativa.- Siempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intenta indicar una alternativa aceptable. Sonará menos negativo y tu hijo se sentirá compensado. Al ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto. Se exigente en el cumplimiento.- Una regla puntual es esencial para una efectiva puesta en práctica del límite. Una rutina flexible invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir. Rutinas y reglas importantes en la escuela y la casa, deberían ser efectivas día tras día, aunque estés cansado o indispuesto. Desaprueba la conducta, no al niño.- Deja claro que tu desaprobación está relacionada con su comportamiento y no va directamente hacia ellos. No muestres rechazo hacia los niños. Antes de decir “eres malo”, deberíamos decir “eso está mal hecho” (desaprobación de la conducta). Controla las emociones.- Los investigadores señalan que cuando los padres o los maestros están muy enojados, castigan más severamente y son más propensos a ser verbal o físicamente abusivos con los niños. Hay épocas en que necesitamos manejar con más calma las situaciones, antes de reaccionar. Ante un mal comportamiento, lo mejor es dejar pasar unos segundos con toda calma y después preguntar con serenidad ¿qué sucedió aquí? Todos los niños necesitan límites y establecerlos no sólo resulta necesario para su seguridad, sino también para su sano desarrollo y un mejor conocimiento del mundo en el que deberán vivir. Si el niño sabe que no todo se puede obtener cuando él lo quiere, si aprende a manejar la frustración, los tiempos de retraso y de espera y aprende a respetar las normas de convivencia social, esto hará que cuando llegue a su vida adulta, sus relaciones personales, laborales y sociales, sean mucho más maduras y equilibradas. Adaptación del artículo : “Establecer límites para los niños pequeños” por Joan E. LeFebvre Agente para la Vida Familiar http://parenting.uwex.edu/parenting-the-preschooler/ Adaptado de Establecer límites y ser firme, Universidad Estatal de Ohio